UN OBSERVATORIO EN LAS SIERRAS

     En el año 1996 el Prof. Vicino comenzó la construcción de su Observatorio, al que bautizó como " (Eta) Carinæ", tomando su nombre de este fascinante objeto astronómico sólo visible desde nuestras latitudes. –

     Las circunstancias que llevaron a elegir este lugar son varias: Vicino poseía varios solares formando un lote de poco más de un cuarto de hectárea (80 x 35 metros) desde muchos años atrás. Esta localidad está relativamente cerca de Montevideo, a sólo unas 2 horas de buena marcha en automóvil (ó 3 si se viaja en ómnibus) y al tener muy escasa población tiene poca dispersión de luz artificial. La altura de las sierras da una excelente transparencia atmosférica, lo que unido a la oscuridad perfecta de la noche (sin Luna) constituye el sitio ideal para la observación de la Vía Láctea, las nebulosas, cúmulos y galaxias. –

     Sus coordenadas, tomadas de los mapas del Servicio Geográfico Militar, son: Latitud ( j ): 34º 20’ 12,5" Sur; Longitud ( l ): 54º 58’ 33,92" Oeste; y su altitud sobre el nivel del mar: 310 metros. –

Las coordenadas, tomadas del Google Earth son algo distintas, de modo que si uno de Uds. va al Observatorio provisto de un GPS puede darles valores distintos: no se asusten. La determinación que hizo en diciembre de 2005 el astrónomo Larry Bogan, de Canadá, dio valores muy similares a los del servicio Geográfico Militar. –

     Situado en la ladera de una sierra, con frente hacia el nornoroeste, el Observatorio parece enclavado en un mar de piedra, con escasa vegetación. El árbol nativo, avaro en sombra, está apenas presente en las cercanías, aunque un monte de eucaliptus destinado a la industria de la madera (fuera de los límites de Villa Serrana) forma un telón de fondo hacia el sur. –

     Vicino se ha esforzado por plantar también algunos eucaliptus, no con fines forestales sino sólo para tener algún manchón verde y algo de sombra en su predio. Algunos pocos han prosperado. –

     El Observatorio consta de una pequeña casa, muy confortable, que permite que al terminar una jornada de observación o de fotografía, una o varias personas puedan pernoctar allí, para no tener que hacer carretera en plena noche retornando a Montevideo. Su interior, amueblado con buen gusto, nos ha permitido quedar hasta 5 ó 6 personas de noche, contando con varias camas plegables y colchonetas inflables para acomodarnos. –

     La vista a través del amplio ventanal es fantástica, y muchas veces los visitantes quedan deslumbrados por la visión de las sierras desde allí. -

     Además de un monoambiente bastante amplio, cuenta con una cocina con todo el confort: heladera a supergás, una cocinilla de dos hornallas, vajilla completa, etc. También su cuarto de baño es muy amplio y completo. –

     En el entrepiso se encuentra el Observatorio, propiamente dicho, con su cúpula rebatible que alberga el telescopio Schmidt-Cassegrain. –

     El Observatorio h Carinæ cuenta con un valioso instrumental que se pone al servicio de estas observaciones que hacen los alumnos del "Taller"; el telescopio principal, situado debajo de una cúpula rebatible de diseño propio, es un instrumento de la marca Meade, del tipo Schmidt-Cassegrain, de 200 mm de diámetro, con apertura relativa de f/10, y en montaje ecuatorial de horquilla y seguimiento con control electrónico. Además de sus accesorios propios, sobre él podemos instalar otros instrumentos, como es el telescopio fotográfico Maksutov-Cassegrian, de 100 mm de apertura y 1000 mm de focal, o cámaras dotadas de diversos objetivos, que van desde un granangular de 24 mm, a un teleobjetivo de 300 mm de focal. –

     Poseemos también 3 cámaras de formato 35 mm, capaces de aceptar esos objetivos, y también de un laboratorio fotográfico muy bien equipado. -

     Hace unos años, el Sr. Ariel Fígoli donó para el Observatorio otro telescopio, también de la marca Meade, del tipo Newtoniano, de 200 mm de apertura. Este instrumento, en montaje ecuatorial alemán, aún no tiene su propia cúpula (que esperamos poder hacer algún día) pero es colocado sobre un pilar de hormigón para efectuar las observaciones, y luego es desmontado y guardado. Recientemente nuestro amigo y colaborador Andrés Yohai construyó su sistema de movimiento con control electrónico, que le permite un perfecto seguimiento del movimiento diario de todos los astros. Este instrumento, con una apertura relativa muy corta f/4,5) es extremadamente luminoso, y muy apto para observación de nebulosas, cúmulos y galaxias, en tanto que el Schmidt-Cassegrain, de mayor longitud focal, es más apto para planetas, Luna, estrellas múltiples, cúmulos abiertos o globulares, etc. –

     Además de estos telescopios, el Observatorio cuenta con varios pares de prismáticos, desde los pequeños y muy prácticos Premier, de 10 x 27; los portátiles 10 x 50, de marca Tento, de construcción soviética; otros de 9 x 63 de Marca Meade donados por la empresa Kappa Crucis; y hasta unos enormes 20 x 80, de marca Celestron, que usamos montados sobre un trípode de teodolito, pues es muy difícil sostenerlos en las manos por su gran peso y porque amplifican muchos las oscilaciones de nuestros brazos. Son casi como dos telescopios montados como binoculares. –

Un observatorio "ecológico". –

     El término lo acuñó hace años el amigo Leónidas Martínez. Nos hizo notar que no consumíamos ni electricidad ni agua producidas por "la civilización", sino que las generábamos por nosotros mismos. En efecto, el Observatorio se abastece de electricidad con un generador eólico, y de agua mediante una represa que construimos oportunamente. –
     El tema del agua es muy serio para quien va a construir en las sierras. Hay quienes recogen el agua de lluvia de los techos en un tanque (generalmente subterráneo) pero son muy vulnerables a nuestras frecuentes sequías, que los deja sin abastecimiento. El procedimiento más común es perforar en profundidad, y colocar una bomba para extraer el agua. Pero en las sierras perforar es muy caro (unos US $ 150 por metro de profundidad) y sabemos de algunos vecinos que llegaron a 90 metros, y no encontraron agua. –
     Antes de empezar a construir, Vicino entrevió la solución: desde hacía muchos años, desde que compró esos lotes, sabía de un pequeño cañadón justo en el límite de sus terrenos. Ese cañadón tenía agua siempre (salvo en alguna grave sequía) y le pidió a un constructor de la zona, Don Aníbal "Bebe" Correa, de hacer una represa en un punto estratégico del curso del cañadón. Correa hizo con mucha habilidad una represa de hormigón armado, clavando los extremos del muro y la base en la roca viva. –

    De esta manera se lograron embalsar unos 100 metros cúbicos de agua. Allí, al borde de la represa se coloca, cada vez que se necesita agua, una motobomba de dos tiempos, con mezcla de nafta y aceite, y envía agua por una cañería de plastiducto enterrada a un tanque situado en el entrepiso del observatorio, y en unos 10 ó 12 minutos de funcionamiento lo llena a tope. Este tanque, de un metro cúbico de capacidad, da suficiente agua para muchos días de utilización. El agua tiene extrema pureza, pero como precaución, cada vez que se llena el tanque, se le adiciona una cierta medida de hipoclorito de sodio, para prevenir una eventual proliferación bacteriana. –

       En cuanto a la electricidad, si bien en Villa Serrana desde hace unos 20 años se introdujo la red de UTE ("estropeando el paisaje con columnas y transformadores" según Vicino) él prefirió recurrir a la energía del viento, y colocó un generador montado sobre un poste de unos 10 metros de altura. Este generador, de construcción nacional, resultó muy mal construido, y dio muchísimos dolores de cabeza. Salvando el generador propiamente dicho (un alternador de fabricación argentina, de imanes cerámicos permanentes) todas las demás partes han debido ser reformadas y hasta construidas de nuevo. Los materiales, muy perecederos y mal tratados, debieron ser sustituidos uno a uno a medida que se advertían las fallas. –

     A veces estas fallas eran accidentales, e inevitables. Por ejemplo, durante el gran huracán del 23 de agosto de 2005, el generador literalmente voló por los aires, y fue a parar (de muy mala manera) a unos 20 metros de distancia. –

     La hélice se hizo pedazos, el timón se retorció, hubo que rectificar el eje del alternador, y rehacer gran parte de la estructura. –

     Por suerte contamos con un "ángel de la guardia", nuestro amigo Pedro Varga, que resultó ser el gran benefactor del Observatorio. Pedro tiene un taller metalúrgico con herramientas de gran precisión y porte, y se encargó de reconstruir pieza a pieza el generador. Estamos pensando seriamente en pedir al Vaticano su canonización. –

     De paso, Vicino descubrió una nueva profesión: algo así como equilibrista de circo, pero esta vez trepando al mástil (recuerden: 10 metros de altura) y trabajando allí horas enteras para rearmar el generador. –

     Este generador provee electricidad a un voltaje de 12 voltios, (continua), que se almacena en un juego de baterías (actualmente hay 3, en paralelo) y que además tiene un sistema de disyuntor, que cuando el voltaje sobrepasa determinado nivel (13,5 voltios) comienza a enviar electricidad a un calefón especialmente construido, lo que nos permite tener agua caliente, los días de mucho viento. –

     Todo el sistema eléctrico del Observatorio funciona a 12 voltios: el alumbrado, en base a lámparas de iodo/cuarzo, del tipo usado en automóviles; y el teléfono (un Ruralcel del tipo que se usa en telefonía móvil, por ejemplo, en taxímetros); hay también una radio con pasacassettes, etc. Y la alimentación del telescopio, también en 12 voltios continua. –

     La construcción del Observatorio, diseñada por el propio Vicino, fue realizada en su casi totalidad por el constructor Aníbal Correa, un perfeccionista si los hay. Es un sistema de construcción inteligente, en el que se aprovechó al máximo el espacio y se procuró la aislación térmica del medio exterior. Por ejemplo, el Observatorio tiene un techo confeccionado con chapas de acero recubiertas de aluminio y zinc, pero sobre él a una distancia de unos 15 cm hay un sobretecho, que le da protección y aislación de la intensa radiación solar. Se crea de por medio una cámara de aire, muy eficaz. –

     Durante el gran huracán del 23 de agosto de 2005, el sobretecho sufrió graves deterioros, y fue necesario reconstruirlo; hubo que reponer chapas enteras, y "remendar" otras. En esta ardua tarea de reconstrucción colaboraron los amigos Emilio Castro, Javier López, Ariel Méndez y Alejandro Müntz. –

     La instalación eléctrica fue hecha con la colaboración de Andrés Yohai y Héctor Yeritano. En la colocación del techo colaboraron tantos amigos que sería imposible mencionarlos a todos. –

     La cúpula que alberga al telescopio Schmidt-Cassegrain, como ya fue dicho, es de tipo rebatible, diseñada por Vicino, y una vez abierta permite ver el cielo en su totalidad, de horizonte a horizonte. Para el trabajo de un aficionado a la astronomía éste es el mejor tipo de cúpula, pues aunque no ofrece protección contra el viento, permite ver todo el cielo de una vez, no como en el caso de las cúpulas hemisféricas, por las que se ve sólo una estrecha "ventana" en el cielo. –1

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